Terapia, ¿qué es eso?

En estos tiempos de tanto revuelo interno y externo, personal y social, la terapia es a veces el único espacio generador de equilibrio y sostén para alguien que se encuentra desorientado, perdido o sin fuerzas para seguir su ritmo.

Motivos frecuentes que traen a la gente a Terapia, son las «obcecaciones», como una de mis chicas de 15 años, las llama. Y es que nos empeñamos en ver la motita sucia del mantel blanco luminoso que tenemos en nuestra mesa, con tal grado de perfección en el enfoque de la mancha, que pasamos por alto el resto de la tela impoluta y limpia que rodea la mancha. Nos han enseñado, desgraciadamente, a fijarnos en lo que va mal, en lo que no funciona, o lo que es claramente mejorable, pero nadie nos ha mostrado la vía de resaltar lo que va bien, lo que si funciona, o lo que es claramente brillante, esto se suele dar «por sentado».

Otro motivo frecuente es la desolación, el dolor o el sufrimiento que acarrean heridas no cerradas, que se arrastran, durante largo tiempo, efectos, que no parecen tales hasta un tiempo después de llevarlos cargados, con el peso tan grande que eso supone. Es sorprendente lo sencillo que puede resultar quitarnos ciertas cargas emocionales enquistadas, no digo fácilmente, pero si de una forma sencilla y definitiva.

Un motivo «estrella», es cuando el malestar del alma, se manifiesta de forma que nos impide tener una vida funcional, y quedamos a merced de los «ataques de pánico», las fobias, los miedos irracionales y los estados que nos impiden tener una vida normal. Son casos que requieren urgencia, y que suelen ser mucho mas sencillos de lo que parecen. Las personas que los sufren se sienten «destinadas» a vivir con ello y empiezan un «vía crucis» de medicaciones que aplacan las taquicardias, mareos…etc, enmascarando así la manifestación de lo que hay debajo de tan devastadores efectos. Lo paradójico de este tipo de «males» es que suelen tener soluciones mas rápidas y definitivas de lo que uno alcanza a imaginar.

Los motivos claros y evidentes, tales como traumas, muertes, convalecencias y sucesos varios que nos pueden ocurrir a cualquiera, se suelen «normalizar» sorprendéntemente, y las personas que sufren un grave impacto en su vida, se suelen aguantar hasta las últimas, dando por supuesto, que deben salir adelante sin ayuda, solas, y con el tiempo fijado «oficial». Esto siempre me ha sorprendido, la creencia implantada a fuego, de tener que atravesar la crisis que pueda causar un suceso, sin ningún tipo de ayuda. Estas actitudes acaban frecuentemente, tras seis meses o un año, cuando se hace insoportable, en medicaciones que «anestesian» los síntomas.

La medicación es una bendición en algunos casos, pero no en tantos casos como ahora se considera procedente. Si la vida te ha dado un «buen golpe», lo natural es que necesites herramientas y compañía para digerirlo y estabilizarte de nuevo. No es deseable que lo pases «a pelo», ya que prolongas el dolor, y el sufrimiento aparece para enquistarse. Una buena herramienta no química es la terapia.

Un motivo admirable para mi como terapeuta, es cuando alguien desea conocerse mas y mejorar. La razón de venir a terapia, es llegar a contactar consigo, con el objetivo de vivir una vida mas plena y feliz. El entusiasmo de sentir su propio ser contagia el entusiasmo de su entorno, la vida se dulcifica, y todo parece hacerse un poco mas fácil.

Sea cual sea el motivo de acudir a terapia, ennoblece el sentido de la vida y hace de este mundo un lugar un poco mas cálido y mas fácil de transitar. Así que si te afecta el viejo prejuicio de pensar que «quien acude a terapia está loco/a», ya es hora de verlo con nuevos ojos, y permitirte los beneficios de disfrutar de un espacio a salvo para realmente sentir y pensar con amor incondicional hacia ti mismo/a, aquello que deseas resolver, cambiar o conocer.

3 Replies to “Terapia, ¿qué es eso?”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *